
Martin Wullich
IMAGEN Y SEMEJANZA, estética energía
Estupendo trabajo de una pareja que dibuja emociones con sus cuerpos.
Actúan: Luciana Mosca y Gonzalo Mora
Música: Sebastián Verea
Coreografía: Luciana Mosca
Director: Gonzalo Mora
Desde el mismo momento en que se ingresa al enorme salón, se percibe estética. Si las gradas para sentarse estuvieran más aseguradas y algo acolchadas en el respaldo sería excelente. Tan sólo una gruesa cuerda y un palo chino que se pierden en su altura conforman todo elemento escenográfico puntualmente iluminado. De pronto se hace la oscuridad y un relámpago permite observar dos figuras que se han deslizado velozmente quien sabe de donde, impactando por tan solo un segundo la retina para volver a desaparecer. Ya se percibe cierta magia, cierta sensualidad, cierto misterio que reinará apenas 50 minutos en el reloj, jugando y sorprendiendo al espectador, pero permanecerá mucho tiempo en el alma. Entonces, pensando más en las formas plásticas, el movimiento y la tensión del cuerpo, que en el circo mismo, una serie de números se suceden, en forma individual o en pareja. Ella es fuerte como un roble, él es asombrosamente elástico, ambos tienen una notable preparación y es visible que han trabajado muchísimo para lograr este espectáculo sin fisuras que subyuga, que emociona, que genera sonrisas, que se goza en cada segundo por la creatividad constante, las originales coreografías y la sublime expresividad.
Luciana Mosca y Gonzalo Mora trabajan con elocuentes gestos y se comunican profundamente a través de ellos, gestando la propuesta de imagen y semejanza y demostrando con qué pocos recursos se puede lograr tan alto nivel artístico. La música que los acompaña, reproducida en vivo por Sebastián Verea es encantadora, en el estricto sentido de la palabra. Se adecua a los movimientos, los marca, es absolutamente acorde a la idea. La iluminación también es protagonista, ha sido estudiada y puesta al servicio de cada cuadro.
Quien espera un show circense se encontrará con elementos de ese arte, claro, pero los espíritus sensibles descubrirán mucho más que eso, una historia sin palabras que es capaz de tocar fibras recónditas y emocionar íntimamente.
Martin Wullich
www.martinwullich.com
Novedades en Cultura y Espectáculos
2011
Crítica Teatral
Imagen y semejanza
Destreza en movimiento
Imagen y semejanza es una obra compartida. Un integrante de la compañía La Arena y otro de Ciklos se unieron para generar un espectáculo en el que confluye el circo, la actuación y la danza.
Mosca y Mora conforman una dupla efectiva que se luce cuando trabajan juntos. La estructura de la puesta tiene tres actos, el primero donde Mora trabaja con una cuerda, el segundo donde Mosca muestra sus habilidades en mástil (plano chino), y cierran con un trabajo en pareja desde el cual con la coreografía logran imágenes de gran belleza y sensibilidad que complace al público. El vestuario se compone por prendas cómodas de algodón, la iluminación devela un minucioso trabajo y la atmósfera musical por Sebastián Verea.
El conjunto permite generar una atmósfera de contención para los artistas, predispuestos a compartir su trabajo.
El mejor momento es en el tercer acto donde los dos seres se encuentran y planifican actividades juntos como en los viejos tiempos.
La coreografía diseñada por Mosca realiza una búsqueda diferente a través de la cual logra llevar el cambio creativo a la escena concreta. Se nota en los dos intérpretes un gran trabajo corporal y estudio con el elemento de trabajo, gracias a los cuales se logran imágenes visuales que superan lo cotidiano. El lenguaje con el cual expresan su arte es un ejemplo.
Imagen y semejanza se disfruta y es para todas las edades. Un obra que deja traslucir una gran sensibilidad y belleza que enmarcan el relato que remite al Génesis.
Marysol Falvo
© 2011 Critica teatral
www.CriticaTeatral.com.ar
Compañía MoraMosca: El Circo como Lenguaje Poético
"Prólogo” se titula la pieza inédita de arte circense que presentará la compañía chileno argentina MoraMosca en Puerto de Ideas. Conformada por el actor Gonzalo Mora y la bailarina Luciana Mosca, la dupla ha sido invitada a introducir el espectáculo francés “Somnium” de Juan Ignacio Tula y Stefan Kinsman, el viernes 6 de noviembre a las 20:30 horas en el Teatro Municipal. “Su premisa de trabajo es similar a la nuestra: cuando quieres hacer algo, investígalo”, señala Mora. “Hay que pensar, hay que dar vuelta las cosas, estrujarse el cerebro, en el buen sentido de la palabra. Para poder buscar nuevos caminos hay que buscarlos con el cuerpo y también con la cabeza, pensando, reflexionando, recalca en entrevista con LJM.
Luciana Mosca y Gonzalo Mora de Cía. de circo MoraMosca en una pausa durante sus ensayos en el Parque Cultural de Valparaíso.
Foto: Daniela León.
– Ustedes reconocen que buscan potenciar el circo como lenguaje escénico…
- Claro, decimos que queremos potenciar al circo como lenguaje escénico porque creemos en una dirección que nace del circo, pero que se nutre del teatro. Mi formación es de actor, Luciana es bailarina, pero hacemos circo. No queremos un circo teatralizado, no buscamos el por qué tenemos que hacer un mortal atrás o por qué tengo que colgarnos así del trapecio. No queremos justificar la pirueta, si no que nos preguntamos el cómo, cómo voy a hacer esa pirueta, en qué lugar del espacio, con qué frente, con qué calidad de movimiento, con qué cualidad, con qué ritmo. Eso nos preguntamos.
– En ese sentido utilizan las técnicas del teatro…
- Sí, para potenciar lo expresivo y utilizamos la danza para potenciar la coreografía, y también para entregar un cuerpo rítmico, sentimos que es muy importante en este lenguaje circense. La coreografía aporta precisión, la precisión y la claridad en el espacio. ¿Cuál es el dibujo coreográfico? ¿Es un círculo, una recta? ¿Cómo se mueven los cuerpos, qué nivel ocupan? ¿Están en el arriba, están en el abajo?
— ¿Qué están preparando actualmente?
-Estamos con un proyecto de investigación y puesta en escena, un Fondart nacional que nos ganamos para desarrollarlo en una escuela en Alto Hospicio, en Iquique, y acá en Valparaíso con artistas circenses locales. Y estamos en el Circo del Mundo que es una escuela profesional de circo haciendo este mismo experimento que es investigación y creación escénica, algo que a nosotros como directores y coreógrafos nos llama la atención y sentimos que es lo que falta en Chile, en cuanto a la visión para crear un espectáculo moderno circense que integre el teatro y la danza. El circo es un lenguaje muy plástico, que tiene imágenes, que puede evocar una metáfora. Creemos que el circo también es un lenguaje que nos puede permitir mostrar lo poético que son los cuerpos en el aire.
— En ese sentido ¿Cuál es tu opinión del estado de las artes circenses en Valparaíso?
-Nosotros ya llevamos tres años viviendo acá en Valparaíso, luego de vivir en Buenos Aires, donde formamos nuestra compañía Mora Mosca. Sentimos que el circo acá está muy atrasado, anclado a un lenguaje muy antiguo, que se refleja desde la forma en que coincide un espectáculo, todavía muy teatral en la propuesta y en un bajo nivel técnico.


— ¿Cómo observan el trabajo de los acróbatas Juan Ignacio Tula y Stefan Kinsman que presentarán su espectáculo Somnium en Puerto de Ideas?
- Ellos son parte de una de las mejores escuelas europeas, su premisa de trabajo es similar a la nuestra: Cuando quieres hacer algo, investígalo. Se ve que lo que hacen los chicos lo han investigado, se ve una investigación en el aparato, en la rueda cyr. Eso es lo que nosotros también impulsamos acá, por eso hicimos un taller de investigación porque sentimos que cuando uno se enfrenta a crear una escena, a trabajar con la cuerda, con el mástil o cualquier disciplina circense, tiene que haber una investigación por detrás. Lo que ellos traen y lo que siempre traen los europeos es que se dan una vuelta de tuerca, que investigan los aparatos y que bueno, tienen una base acrobática fina y bien potente.
— Ustedes tienen la posibilidad de mostrar su trabajo también en este Festival, antes de Somnium ¿qué le podemos adelantar al público?
- Para nosotros estar en un Festival que nace desde las ideas, desde la investigación, desde el intelecto, es importante. Valoramos mucho el trabajo teórico que tiene que tener un artista. Hay que nutrirse de otras áreas, no sólo ir a ver teatro, si no que danza, leer poesía, si vas a una galería de arte dejarse permear por los cuadros. Y un poco la invitación de Puerto de Ideas es eso, estar en un festival que potencia el pensamiento. Hay que pensar, hay que dar vuelta las cosas, estrujarse el cerebro, en el buen sentido de la palabra. Para poder buscar nuevos caminos hay que buscarlos con el cuerpo y también con la cabeza, pensando, reflexionando. Es una buena forma para crear una escena con principios científicos, como lo hizo Picasso, por ejemplo.
Para Puerto de Ideas, convocamos a diferentes artistas que han trabajado con nuestra compañía como Carlos Muñoz, malabarista de la quinta región, que hace un trabajo muy interesante, que investiga mucho con los malabares. Él va a hacer malabares encima de cuatro ruedas. Y convocamos a tres acróbatas bailarines que también han trabajado con nosotros para crear una escena que le llamamos Prólogo, porque es un principio, porque es un comienzo, es un preludio al movimiento, preludio a los giros en el aire, preludio a lo que van a hacer los franceses con Somnium. Es un inicio.
– ¿Por qué el público tiene que ver Prólogo?
- Porque es una forma de hacer circo que potencia al circo. La invitación es a que vean y puedan dejarse tocar por la belleza del cuerpo en el aire. Creo que en el cuerpo, en esa belleza del cuerpo de cabeza, del cuerpo en equilibrio en las manos, hay una belleza propia. Una belleza que proyecta el acróbata que es bailarín, malabarista, que puede patinar, que puede transmitir con su cuerpo, con la coreografía que se hace en el espacio. Como compañía le ponemos ojo y atención a la dramaturgia del espacio, hay un cuidado en cómo se mueven los textos en el espacio. Apelamos a eso también y bueno, Prólogo está escrito con los cuerpos.